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25 de febrero de 2008
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Enfemenino) Desde que estamos en el vientre materno competimos por alimento o espacio, entre otras cosas. Este comportamiento competitivo lo llevamos también al exterior, y en la guardería, colegio, o en la propia casa con otros niños o hermanos; nuestros hijos tienden a competir. A veces esa competición lleva a la violencia traducida en pequeñas peleas. Aquí tienes las claves para reconducir estas situaciones.