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22 de noviembre de 2007
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(El Mundo) Hasta lo que ahora parecía algo enmarcado en el terreno de la fantasía, como es, la habilidad casi innata de los bebés por estar con unas u otras personas, le ha dado cuerpo científico la revista Nature, comprobando que durante los primeros doce meses, los niños son capaces de diferenciar la bondad o la maldad de los demás.